El debate sobre la violencia en los videojuegos es asumido por los medios con cierto reduccionismo y estrechez de miras.
Un tema del que cada vez parece más difícil escapar. Hace poco, yendo a apagar la televisión que alguien había dejado encendida, resultó haber empezado una tertulia sobre la violencia en las aulas. Me quedé viéndolo un rato, hasta que una mujer pulsó al fin la tecla:
"... el problema es que los chicos son insensibilizados desde pequeños. Por ejemplo, el niño que está jugando -ilustró a los contertulios haciendo un gesto con las manos que parecía querer sostener un mando- y dice <
Tras apretar el botón rojo del mando a distancia, lo primero que pensé fue: ¿Hasta este nivel de bajeza y reduccionismo cavernícola ha llegado la televisión con todo aquello que les quite audiencia?. Con internet al menos te dicen “no te decimos que no lo uses, pero hazlo con cuidado porque a la primera de cambio te aparecerán en la pantalla fotos de niños desnudos, un virus te habrá borrado el disco duro y un peligroso hacker te habrá dejado la visa a cero”. Pero con los videojuegos ya han optado por la tolerancia cero (salvo cuando pagan por publicidad, claro está). No hablamos de rebuscar en Carmaggedons o juegos de tiros, es que ya ni el simple concepto de “vidas” es inocente (me pregunto qué tendrán que decir las asociaciones de defensa de los animales al respecto, mentando a los gatos).
La palabra más recurrente cuando se habla en radio y televisión de la violencia videojueguil es “niños”. “Es que los niños..”. “Para los niños...”. ¿Pero porqué siguen atando los videojuegos a los niños? ¿Siguen estancados en aquella época Mario/Sonic en la que en los infames reality shows de Nieves Herrero se los demonizaba con montajes audiovisuales tipo el niño atado y amordazado en una silla? Señores, los videojuegos ya no son por defecto para niños. Vuelvan a la realidad. Año dos mil cuatro. Grand Thef Auto vende millones de copias, y las aulas de secundaria no se han vaciado. Dejen de hacer el ridículo. Y los niños no se toman más en serio los videojuegos que los dibujos animados. Caramba.
Ahora mismo están empezando a traspasar el espectro adolescente y en pocos años, el mismo que usa su Home Media System para ver un partido de fútbol, podrá usarlo en otras ocasiones para jugar un partido él (y no dejar la función interactiva sólo para los críos).
El otro tópico recurrente es siempre “es que el juego inculca al chaval...” “se premia esto y aquello, enseñando al jugador que...”. A ver, que me entere. ¿Los videojuegos se inventaron con fines pedagógicos? ¿Cuántos los usan con ese fin? ¿Algún profesor ha encargado la compra de un videojuego para ponerles un examen luego a los alumnos sobre el mismo?... ¿Entonces por qué parten de la idea siempre de que el videojuego está hecho para enseñar actitudes?¿Quienes son además para decidirlo? Tratar como imbéciles a los usuarios, pensando que son devora-violencias a los que hay que acostumbrar a echar cacahuetes y aislarles de lo demás es tan retrógrado como hipócrita. Porque hay ocasiones en que la tergiversación es tan nauseabunda y la búsqueda de datos que relacionen las actitudes violentas con los videojuegos tan forzada, que me resulta fácil pensar que la persona consumida por la violencia es la otra, la que está constantemente hablando de ella. Es como con el sexo televisivo en Estados Unidos, donde se escandalizan por tantas tonterías que uno termina pensando que tienen el mayor ratio de mentes calenturientas por milla cuadrada del globo.
Luego están los estudios. Esos son los peores. Los estudios manipulados dirigidos a padres y personas desinformadas, del tipo “según nuestro estudio las personas más violentas jugaban videojuegos violentos”. También hay estudios que dicen que hay más accidentes de tráfico nocturnos cuando hay Luna llena, pero sólo alguien con una lógica medieval trataría de establecer una relación seria con algo semejante únicamente por la estadística.
No obstante, que no me guste la demonización y simplificación ignorante que se lleva a cabo con la violencia y los videojuegos, no quita que me parezca tema de reflexión.
Los videojuegos han avanzado una barbaridad en los últimos diez años, tanto técnica como conceptualmente, acercándose cada vez más al realismo del cine (y a su amplitud demográfica). Y es del cine y televisión de donde saca los modelos violentos a utilizar. La industria ha alcanzado un tamaño y difusión, que aunque no podamos hablar de influencia directa sobre actitudes, como algunos se empeñan en querer demostrar, si lo pueden hacer sobre la realidad social de la misma manera en que lo hacen otros medios de gran difusión. ¿Hay un exceso de violencia en cine y televisión? Sin duda. Y esto siempre salpica al videojuego de una u otra forma.
En realidad del sector infantil es del que menos nos podemos quejar, en lo que a violencia respecta. Como dije antes, hay gente que en cuanto ve un videojuego violento piensa directamente en los niños. Los videojuegos ya están clasificados por edades, y un niño no tendría porqué tener un Doom 3 (en mi opinión un adulto tampoco, por otros motivos). Pero, ¡oh! resulta que hay muchos que consiguen hacerse con el juego. Videojuegos malos. ¿Dónde están los padres? Recuerdo que me impactó en su día en el estreno de Salvar al Soldado Ryan una familia que se trajo también a los chiquillos. Y, oh, los niños presenciaron carnicerías. ¿Demonizamos a Spielberg? ¿O a los irresponsables de los padres?
En mi opinión el único mal que aqueja al sector infantil (o para todos los públicos), es precisamente la idea de infantil que tienen muchas compañías. Para muchas el público infantil es el que se puede tragar cualquier cosa precisamente por ser infantil. Una de las pocas hoy en día que no trata a este sector de esa manera es Nintendo. Si yo tuviera un hijo, un juego que le compraría sería The Legend of Zelda: Wind Waker. Por muchas razones, pero sobre todo por dos: ni lo embrutece, ni lo idiotiza. No hay sangre ni decapitaciones, pero Link cuando ve a un enemigo alzándole la espada, tampoco le regala una flor. No se aprende todos los ríos de la vertiente cantábrica, pero pone a prueba su memoria, inteligencia y agudeza. No le dan una lección moral simplista a la Barrio Sésamo, pero avanzas ayudando a la gente. Y, por encima de todos estos aspectos: porque vive otras vidas, otras aventuras, que todo niño tiene de un medio u otro alimentando su imaginación y que además vienen acompañados de nulos insultos a su inteligencia y de diversión.
Cuando la edad sube, la cosa es más compleja. Ahí estoy de nuevo en contra de demonizar, legalizar, o prohibir, más allá de la clasificación de edades. Pero sí creo, que a medida que los videojuegos se expanden, los diseñadores deberían aunque sea notar esa responsabilidad. Tener en cuenta el uso que va a hacer de la violencia y el público al que va a dirigir el producto. Un poco de autocensura si lo preferís, de mano de las personas que mejor conocen el producto para ello. A mí me parece por ejemplo normal la violencia realista. En juegos en los que todo está tratado con gran realismo, es normal que si le pegas un tiro a alguien entre ceja y ceja (por lo que sea), la pared de detrás se salpique y individuo tenga un orificio en la frente. Lo que la bala no va a hacer es rebotar. Eso lo vemos todos los días en los cines.
Pero lo que no me parece bien es la violencia como fin o condimento único. Usarla para subir las ventas o para conseguir publicidad. La violencia gratuita e injustificada, degradante y rastrera, sin la cual el producto queda totalmente vacío. No me parece algo que censurar por ley ni nada por el estilo, pero sí creo que esos diseñadores deberían reflexionar para qué usa la gente los videojuegos y responder ellos en consecuencia. Porque lo han olvidado.
Por Moisés Cabello
Yo he jugado a videojuegos violentos, y conozco a mucha gente que también, y no por ello somos violentos...
Los videojuegos no actúan por si solos.. hay más causas que actuan conjuntamente.. y hay que identificarlas..